La figura del ilse

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CONFERENCIA DEL VIERNES DÍA 30 DE MAYO A LAS
18:00H
- INTRODUCCIÓN:
Bienvenidos a todos y todas, gracias por estar aquí. (Presentación).
El motivo de esta conferencia es dar a conocer la figura del intérprete de
lengua de signos, algo tan necesario como desconocido. Para ello no
podemos olvidar mencionar a las personas sordas, pues sin ellos, los y las
intérpretes no existirían. Hemos creído necesaria esta conferencia puesto
que, en el día a día, vemos el desconocimiento por parte del resto de la
sociedad tanto, de la figura del intérprete, como de los derechos y deberes
de éstos y de la comunidad sorda.
En situaciones tan cotidianas como ir al médico, realizar gestiones
bancarias, o simplemente ir a comprar, en las que los oyentes no tienen
ningún problema, una persona sorda se encuentra con numerosos
obstáculos impuestos por la propia sociedad que simplemente, con un poco
de interés y de colaboración por parte de todos, podrían llegar a
desaparecer.
María Teresa Fernández de la Vega dijo en una ocasión que “con la nueva
ley de la lengua de signos, no sólo se eliminan las barreras de
comunicación, si no que se eliminan las peores barreras, las mentales y se
favorece, no sólo al millón de discapacitados auditivos, sino al resto de la
población, los cuarenta millones restantes”.
Sería importante mencionar que el día 23 de Octubre 2007 se aprobó la Ley
27/2007 por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y por la
que se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas
sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. Pese a ello, seguimos
considerando que se trata de una Ley más teórica que práctica, puesto que
desde su aprobación, no ha variado mucho la situación de estas personas en
España.
El desarrollo de los derechos de los intérpretes, como profesionales, va
ligado al desarrollo de los derechos de las personas sordas y, basándonos en
la situación actual, vemos que la sociedad no reconoce ni los de unos ni los
de otros.
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Por todo ello empezaremos explicando qué es una persona sorda y qué es
un intérprete.
¿QUÉ ES UNA PERSONA SORDA?
La sordera es la dificultad o la imposibilidad de usar el sentido del oído
debido a una pérdida de la capacidad auditiva parcial (hipoacusia) o total
(cofosis), y unilateral o bilateral. Ésta puede ser un rasgo hereditario o
puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a
largo plazo al ruido, o medicamentos agresivos para el nervio auditivo.
Al igual que no todas las personas somos iguales, las personas sordas
tampoco ni el tipo de sordera. Así, distinguimos diferentes tipos:
- Según la localización de la lesión.
- Según el grado de pérdida auditiva.
- Según las causas.
- Según la edad del comienzo de la sordera.
Esto significa que cada persona sorda tiene un nivel diferente de audición
y, por lo tanto, necesita o usa una comunicación diferente según sus
necesidades. De ahí que existan sordos usuarios de lengua de signos y
sordos que no lo son.
Cuando se habla de una persona Sorda, no hablamos simplemente de una
persona con mayor o menor pérdida auditiva. Ser persona Sorda significa
además pertenecer a una cultura común, ser miembro de un grupo con el
que comparte una lengua común. Desde esta concepción, la actitud hacia la
comunidad Sorda es / debe ser de respeto y aceptación como un grupo
culturalmente diverso con sus propios valores éticos y lingüísticos.
Es importante saber que una persona Sorda no es ni “sordomuda” ni
“muda”. De hecho, llamar “sordomudo” a una persona sorda por no hablar
en lengua oral correctamente, equivaldría llamar “manco” a una persona
por no escribir con la grafía correcta, o “ciego y manco” por no saber leer y
escribir. Por último, en el sentido estricto, la “sordomudez” sólo sería
aplicable a aquellos que padezcan sordera y, además, son incapaces de
generar sonidos humanos por la ausencia o el daño de las cuerdas vocales,
siendo aspectos independientes entre sí.
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INTERVECIÓN DE CARMINA
Que mejor manera para explicar cómo es una persona sorda que una
persona sorda; para ello contamos con la participación de Carmina
Fernández Calzón, que es profesora de lse en el ciclo.
En relación al tema de qué es una persona sorda debemos hablar también
de qué es un Intérprete de Lengua de Signos.
¿QUÉ ES UN I.L.S.E.?
Tan popular como desconocido, tan necesario como escaso. Su figura,
siempre presente en concentraciones de personas sordas, reuniones,
conferencias, o bien en el ámbito particular en entrevistas laborales o
personales, consultas… sigue estando asociada, para un importante sector
social, a la benéfica colaboración de algún familiar, amigo, voluntario o
personas que por su vocación ejercen tan noble y humanitaria labor, de
puente de comunicación entre personas que utilizan distintos modos de
comunicación. Es también desconocido por los propios beneficiarios de sus
servicios, sean éstos sordos u oyentes, como usuarios o consumidores.
El Intérprete de Lengua de Signos es un profesional que resuelve lo que las
ayudas técnicas más sofisticadas no pueden solucionar, hoy por hoy, algo
tan elemental como la comunicación directa entre una persona sorda,
sordociega o signante con otra persona oyente o no signante, y satisfacer de
este modo una de las características fundamentales de la especie humana,
“la relación con sus semejantes”.
La figura del intérprete de lengua de signos surge para cubrir las siguientes
necesidades:
 Eliminar las barreras de comunicación con las que se encuentran
tanto las personas sordas como oyentes, que comparten códigos de
comunicación diferentes.
 Facilitar a las personas sordas el acceso a la información en lengua
de signos como lengua propia de su comunidad.
 Favorecer la independencia de la persona sorda para tomar sus
propias decisiones, facilitándole la información necesaria para
formarse un criterio.
 Reconocer el derecho de acceder a la información y a la
comunicación.
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La función principal de l intérprete es igualar la situación de comunicación
entre las personas usuarias de la lengua de signos y las no competentes en
la misma.
Estos profesionales de la comunicación, tienen que demostrar ante la
comunidad sorda sus conocimientos y competencia comunicativa en
Lengua de Signos para ejercer su profesión, estando sometido a un código
ético, guardando secreto de los hechos que conozcan en su trabajo y
limitándose a interpretar y traducir, sin ejercer ningún tipo de influencia en
las manifestaciones de las personas a las que interpreta y ser absolutamente
veraz en su transmisión.
Situación en España
No existen criterios unificados, en el ámbito nacional, sobre la prestación
de servicios de interpretación de L.S. dado que cada Comunidad Autónoma
aplica sus propios criterios. Sin embargo, todas las Comunidades tienen
reconocido en sus normativas de Eliminación de Barreras, reconociendo el
derecho de las personas sordas y sordociegas al servicio de los intérpretes
de L.S., siendo muy dispar la aplicación de unas Autonomías a otras.
Se estima en, aproximadamente, 200 el número de Intérpretes de Lengua de
Signos en España, muy pocos para la demanda existente de estos
profesionales, y tendrían que multiplicarse por 20 para atender las
necesidades básicas, es decir, Intérpretes especializados o conocedores de
distintas disciplinas como Derecho, Psicología, Salud… presentes de forma
continua en los Juzgados, Comisarías, Hospitales, oficinas de la
Administración Pública, Universidades, Centros de Formación…
En conclusión queríamos dejar claro que un intérprete de lengua de signos
no es un mediador, ni un amigo al que se le cuenta algo para que éste, a su
vez, se lo repita a la persona sorda. El intérprete es un profesional de la
lengua signos que actúa como puente de comunicación; podemos decir que
es “la voz y los oídos” de la persona sorda. Por lo tanto, debemos dirigirnos
directamente a ella y no al intérprete con un “dile..” o “te lo cuento a tí y
luego se lo explicas tú…”. No puede dar su opinión, ni explicarlo a su
manera, ni hacer un resumen y además ha de interpretar todo, lo que vaya
dirigido al usuario y lo que no. Esto no es por capricho o por que se le haya
ocurrido a nadie, sino porque una persona sorda tiene derecho a oír todo lo
que ocurre a su alrededor al igual que cualquier persona oyente. Sin darnos
cuenta, estamos recibiendo información acústica continuamente, por
ejemplo, cuando vamos al médico, puede ocurrir que un enfermero le
pregunte algo a la doctora y surja una conversación, que aunque no vaya
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dirigida a nosotros, sólo por el hecho de estar presentes, nos hace
partícipes de ésta. Una persona sorda, en esta situación no podría oír la
conversación pero tendría el mismo derecho que nosotros y por este
motivo, el intérprete debe interpretarlo. Esto sólo es un ejemplo de las
numerosas situaciones parecidas con las que nos podemos encontrar.
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¿POQUÉ ES NECESARIA LA FIGURA DEL
INTÉRPRETE?
Normalmente, una persona oyente que debe acudir al médico, o a tramitar
unos papeles al banco, llamar por teléfono, etc. sólo tiene que presentarse
allí. No debe avisar a nadie, ni pedir que nadie le acompañe. Sin embargo,
una persona sorda necesita solicitar a alguien que le acompañe para poder
comunicarse ya que si acude solo, se encontrará con que nadie le entienda,
le hablen como a un niño pequeño o incluso tenga que comunicarse a través
de un papel.
Hasta hace poco tiempo, las personas sordas tenían que acudir a un
miembro de su familia para que les acompañaran a este tipo de servicios.
Dependían de que su hermano, su madre, sus primos, etc. tuvieran tiempo;
acomodarse a sus horarios para conseguir algo tan básico como es la
comunicación. Además, la comunicación a través de sus familiares no
siempre era totalmente fiel a lo que la persona sorda quería transmitir
puesto que al ser alguien cercano, se involucraban sentimentalmente y no
eran objetivos. Se guardaban información que creían que la persona sorda
no debía oír, explicaban las cosas subjetivamente, dando sus opiniones,
influenciando en sus decisiones, etc. Es decir, la persona sorda era tratada
como si fuera menor de edad y no pudiese tomar sus propias decisiones.
La figura del intérprete nace para evitar este tipo de situaciones. Una
persona sorda tiene derecho a recibir la información del mismo modo que
los oyentes la reciben, sin censuras, y pudiendo decidir cómo procesarla y
cómo actuar ante ella. El intérprete pretende conseguir esto. Interpretar
todo lo que ocurre sin cambiar ni suprimir información. Con la misma
intensidad, tonalidad e intención con la que el interlocutor habla. Si es un
diálogo cordial el intérprete transmitirá cordialidad, igualmente, si se
tratase de una discusión, con faltas de respeto, etc. el intérprete deberá
trasmitirlo, independientemente de que le parezca incorrecto. Si en un
momento dado un oyente se enfada y dice un taco, ¿porqué no lo va a
poder decir una persona sorda?.
El interprete es necesario en todos los servicios públicos, ya sea
ayuntamientos, administraciones, bancos… así como en los actos públicos,
como congresos, conferencias, seminarios, cursos, talleres, etc en los que
accedemos a mucha información y formación puesto que las personas
sordas tiene el mismo derecho de acceder a la información que los oyentes
y a tomar sus propias decisiones sin ser influenciados. Y esto sólo se
consigue con profesionales cualificados que, conociendo perfectamente sus
deberes y derechos, son capaces de trasmitir dicha información de manera
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neutral, fiel al mensaje y sin modificar la información. De esta manera el
usuario recibe dicha información en condiciones de igualdad con el resto
de participantes oyentes, pudiendo tomar sus propias decisiones.
Sin la figura del interprete la persona sorda queda aislada en muchas
situaciones, sintiéndose extranjera su propio país. Pongamos aquí un
ejemplo para que se hagan una idea de cómo se puede sentir una persona
sorda:
“Imaginemos una situación, por ejemplo, una amiga nuestra está
estudiando alemán. Vamos con ella por la calle y se encuentra a un grupo
de alemanes con los que comienza una conversación, evidentemente en
alemán. Nosotros no tenemos ningún conocimiento de esta lengua por lo
que en principio nos sentiremos un poco apartados aunque, por educación,
intentaremos participar con algún gesto, sonrisa, etc. Según vaya
transcurriendo la conversación, empezaremos a aburrirnos, a perder interés
y finalmente nos sentiremos totalmente aislados puesto que no entendemos
nada, nadie nos informa de lo que se está hablando y no nos encontramos
en igualdad de condiciones que el resto”.
Esta es la situación que las personas sordas viven a diario, con la
diferencia que en nuestro caso sería algo puntual, mientras que para ellos es
algo que se repite todos los días, en todo momento y a lo largo de su vida.
Este sentimiento de aislamiento, de desinformación, etc se puede evitar con
la presencia del interprete. Con esto no queremos decir que una persona
sorda necesite a su lado un interprete las 24h del día, pero si que es
necesario en las situaciones más básicas como las que hemos hecho
referencia a lo largo de la ponencia.
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CÓDIGO ÉTICO
Como en muchas otras profesiones los interpretes nos guiamos por un
código ético que, no sólo garantiza nuestra profesionalidad, sino que
además defiende los derechos y deberes tanto de los usuarios como de los
propios interpretes.
La razones por las que surge un código ético de los ILSE son:
 Delimitar el papel y funciones de un ILSE
 Garantizar que todos los profesionales actúen de la misma manera en
circunstancias similares.
 Dar honorabilidad y prestigio a la profesión, definiendo su práctica
adecuada.
 Guiar a los profesionales en el ejercicio diario de la interpretación.
 Garantizar los derechos y deberes de los profesionales y de los
usuarios.
Durante el desarrollo de sus funciones, el intérprete debe seguir su código
ético, que consiste en:
 Un trabajo profesional.
Para que su tarea sea siempre profesional, el Intérprete de Lengua de
Signos, adecuadamente titulado según la normativa oficial vigente, ha de
mantener siempre una actitud abierta para que su formación sea de forma
práctica permanente y profesional.
 La perfecta comunicación es lo primero
El Intérprete demostrará sus habilidades profesionales sin apoyarse en la
necesidad de expresar sus méritos profesionales y/o académicos. El
intérprete asumirá sus responsabilidades como profesional, favoreciendo
una comunicación lo mas completa posible entre los comunicadores, sin
olvidar que uno de ellos es la persona Sorda y por tanto, buscará en cada
caso el medio más idóneo de comunicación.
 La importancia del mensaje
Él interprete, consciente de su capacidad de influencia y por respeto a la
dignidad de los usuarios de la interpretación, el ILS actuará de acuerdo a
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estos aspectos, evitando actuaciones que conduzcan a custodiar, a aconsejar
o controlar. Por ello, en toda situación de interpretación, tomará una actitud
neutral sin exponer opiniones ni sentimientos personales, e interpretara lo
mas fielmente posible la totalidad del mensaje, incluyendo cuestiones
anecdóticas.
 Deberes del intérprete
· Respetará la ética establecida , evitará el beneficio / aprovechamiento
personal y asumirá las propias responsabilidades profesionales.
· Respetará absolutamente la confidencialidad en su actividad como un
derecho que ya se indica en la Constitución.
· Reservará el tiempo necesario y se preparará adecuadamente para realizar
el servicio de interpretación.
· Respetará al máximo las normas de puntualidad.
· El intérprete está obligado a mantener el secreto profesional.
· Observará que las condiciones sean las idóneas para desarrollar la
interpretación.
· Asumirá la responsabilidad de ofrecer una alternativa adecuada, haciendo
posible que el servicio sea realizado por otro intérprete en caso de que
justifique su imposibilidad para realizarlo, después de haber aceptado la
interpretación. El intérprete si es solicitado por el usuario para hacer un
servicio y lo acepta ha de cumplir su compromiso, si no pudiera hacerlo por
alguna causa ha de justificarlo y ofrecer otro posible intérprete que sea
adecuado para realizar el servicio solicitado.
· Mantendrá siempre una actitud respetuosa y crítica con sus colegas a
favor de la honorabilidad y prestigio de la profesión. El intérprete en su
relación profesional con sus compañeros ha de hacer posible que el trabajo
en equipo sea siempre para mejorar el servicio y la calidad de
interpretación, desde una actitud de “crítica constructiva”, respetando a sus
compañeros, colaborando y conservando la buena imagen de la profesión.
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 Características éticas del intérprete de Lengua de Signos
Un Intérprete de Lengua de Signos cuando está trabajando conoce muchas
cosas personales de la vida de los usuarios, a los que tiene acceso
exclusivamente por ser parte del proceso de comunicación. También puede
acceder a la información confidencial y privilegiada, de la que nunca podrá
beneficiarse personalmente. El respeto por las normas deontológicas
supone también tener unas características éticas determinadas para su
cumplimiento. Son las siguientes:
· La Imparcialidad: En la interpretación la imparcialidad implica que el
interprete no intentará aconsejar o tomar parte, y no será el aliado de una de
las partes , y evitará expresar opiniones sobre el contenido o
procedimientos. Este aspecto garantiza que los usuarios puedan recibir la
información en igualdad de condiciones y decidir libremente. En el
momento en que un ILS dude de su capacidad para ser objetivo, habrá de
renunciar a la prestación de sus servicios profesionales. Ejemplo: Una
persona Sorda acude a un abogado para solicitar información, el abogado le
informa pero la persona Sorda tiene dudas sobre que decisión tomar, no
sabe que hacer y pide opinión al Intérprete. Este no puede dársela porque
supondría tomar partido.
· La confidencialidad: Se refiere al secreto profesional y al derecho a la
intimidad de las personas que participan en la situación de la interpretación.
El ILS tiene acceso al contenido de la situación de interpretación
únicamente por su papel de puente de comunicación, por lo que está
obligado a mantener el secreto profesional. Ejemplo: Un joven Sordo va al
medico y la familia quiere saber que le ha dicho y se lo pregunta al
intérprete, que debe negarse a dar la información.
· La Fidelidad: En el caso de la interpretación hace referencia que el ILS
debe transmitir toda la información tal y como es expresada, sin añadir u
omitir nada. De esta forma los usuarios acceden a la información en su
totalidad en igualdad de condiciones. El ILS no puede decidir que
información puede o no puede dar, siempre es el usuario quien toma esa
decisión. Ejemplo: Cuando un intérprete está realizando una interpretación
y un usuario dice algo, si el Interprete opina que no es importante lo que
dice y no lo transmite está actuando de forma incorrecta. Debe transmitir
toda la información que le llega.
· La Competencia: Significa que el ILS aceptará solo aquellas tareas que
están dentro de su capacidad de interpretar bien. En los casos en los que el
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intérprete no tenga seguridad en su capacidad para llevar a cabo la
interpretación de forma satisfactoria, ellos deben renunciar al servicio
solicitado. Ejemplo: Si a un Intérprete le ofrecen trabajar en un congreso y
sabe que no está preparado para realizar la interpretación de ese tema, ha de
ser consciente de ello y renunciar al trabajo.
Con todo ello tenemos que tener en cuenta que, en el momento en el que
dos personas acuerdan usar a una tercera para interpretar algo, se entra en
un acto de responsabilidad. Ellos deben confiar en que la tercera persona
sea precisa y discreta, y aceptar que la tercera persona está cualificada y
que mantendrá su imparcialidad.
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CAMPOS DE ACTUACIÓN:
La figura del intérprete debe estar presente en numerosos ámbitos:
 SERVICIOS EN GENERAL: Son aquellos en los que se interpretan
situaciones de la vida cotidiana de los usuarios. No son servicios
simples, y se necesita una preparación previa exhaustiva. La dificultad
de los servicios generales se basa en prever cómo puede ser el servicio a
interpretar. Para evitar dificultades, es conveniente que el ILSE
disponga de la información sobre la interpretación y se prepare.
 SERVICIOS ESPECÍFICOS: Son servicios en los que la
interpretación requiere una actuación específica y cierta especialización.
 Médico: La interpretación en el ámbito médico puede darse en
muchas situaciones: servicios de urgencia, cursillos de preparación para
el parto, etc.
La preparación es una cuestión clara para los intérpretes que trabajen
en este ámbito. Es especialmente importante conocer el vocabulario;
además, la mayoría de las partes del cuerpo se realizan señalándolas, por
lo que es necesario que el ILSE sea capaz de localizarlos y señalarlos.
En este servicio es previsible que el intérprete debe abandonar la sala
durante algún reconocimiento, en estos casos, el médico deberá avisar al
intérprete cada vez que necesite explicar algo.
 Administrativo: La interpretación en ámbito administrativo cubre
todos los servicios en los que se realicen gestiones. Así, encontramos
servicios bancarios, en ayuntamientos, administraciones públicas, etc.
Es importante conocer el vocabulario específico de este ámbito teniendo
en cuenta que éste es muy amplio.
 Jurídico: Comprende todos los servicios de interpretación que tratan
temas legales. La principal dificultad de estos servicios es el
conocimiento del vocabulario. Podrían darse las siguientes situaciones:
- Entrevista con abogados y notarios: en esta situación, al ser una
comunicación personal, si el intérprete desconoce alguna palabra, puede
pedir que le aclaren el significado, informando de ello al usuario.
- Interpretación en comisarías: en el caso de una interpretación en
comisaría, la principal dificultad es la tensión emocional que puede
suponer para el intérprete.
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- Servicios en juzgados: Es necesario, antes de la celebración del juicio,
conocer los hechos. A veces, se pide a los intérpretes que dejen
constancia de su presencia, firmando en los documentos de los procesos
y sus declaraciones. En estos casos, y también en las detenciones, es
habitual que se pregunte al intérprete si conocía al usuario sordo. Es
importante saber que esa información forma parte del secreto
profesional. En ocasiones el usuario pedirá al intérprete una
interpretación del texto escrito de una declaración para su posterior
confirmación.
 Servicios Académicos: Estos servicios son los que se desarrollan en
el ámbito educativo. Actualmente se trabaja en primaria, secundaria y
en la universidad. En ocasiones se solicitan intérpretes para actividades
extraescolares.
El ILSE deberá conocer las características del centro y deberá contactar
con el profesorado para disponer del material necesario, conocer la
programación y preparársela.
El intérprete no debe realizar la tarea del profesor, su función es
interpretar todo lo que se diga en el aula. En ocasiones, el alumnado
sordo, se dirigirá al intérprete para preguntarle algo, en estas ocasiones
el intérprete le hará la pregunta al profesor.
Para prevenir enfermedades del ILSE, es fundamental que el horario de
trabajo cuente con descansos para que el intérprete pueda recuperarse.
Además, el número de horas continuadas de interpretación diarias no
debe ser superior a cuatro, teniendo en cuanta que en este ámbito se
interpretan todas las asignaturas, tutorías, reuniones con el profesor,
clases de apoyo, etc.
 Telefónico: Hay que tener en cuanta que la persona responsable de la
llamada es la persona sorda y no el intérprete. En función de esto, debe
limitarse a interpretar toda la información que reciba, incluyendo los
tonos de llamada, el contestador… y no tomará decisiones en nombre de
la persona sorda. Puede ser útil que la persona sorda informe al
intérprete del contenido de la conversación con el fin de adaptarse mejor
a todas las situaciones que se puedan dar. También es útil que la persona
sorda explique al interlocutor que está hablando a través de un
intérprete, de este modo no se dan malos entendidos de quien es el que
habla y no se ven extraños los silencios.
 Lecto-escritura: En ocasiones el texto escrito será el punto de
partida del intérprete, quien deberá leerlo o signarlo en la lengua del
usuario. Otras veces es el usuario quien signa el texto y el intérprete
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quien deberá escribirlo. Muchas veces, las personas sordas solicitan que
el intérprete les explique o interprete el contenido de un texto.
También es frecuente para los intérpretes que trabajan en asociaciones o
federaciones que las personas sordas les dicten una carta en lengua de
signos y el profesional deberá recogerla por escrito.
 Religioso: La interpretación en un acto religioso, implica un gran
número de situaciones diferentes. Aparte de los servicios cotidianos
como la misa, la presencia de un ILSE puede requerirse para bodas,
funerales, etc. En la mayoría de los casos hay una audiencia más o
menos numerosa.
Por lo que se refiere a la preparación previa, por lo general, el ILSE,
conoce el contenido de la interpretación de antemano. La mayoría de los
acontecimientos religiosos consisten en rituales fijos que se repiten de
forma regular. Lo mismo ocurre con los textos religiosos, ya están
establecidos, la única excepción es el sermón del sacerdote.
El profesional que trabaje en este campo, tiene que poner especial
cuidado en el léxico que va a utilizar. La religión usa un lenguaje
específico.
Con frecuencia el acto religioso incluye partes contadas o también un
pasaje en lengua extranjera,; el ILSE debe estar preparado en estas
circunstancias. Si el ILSE comprende el texto, lo interpretará, pero si no
es así, informará a los usuarios de lo que está sucediendo.
 Servicios en televisión : Actualmente, en España la presencia de
ILSE en televisión es relativamente escasa. Los programas más
frecuentes son los informativos, los documentales,… En todos, el ILSE
aparece en una ventana en algún ángulo de la pantalla, o en ocasiones
junto al usuario de LS.
La preparación incluirá el conocimiento de la actualidad. También
tendrá en cuenta la terminología específica del tema que se trate.
Normalmente, el registro utilizado en este tipo de programas suele ser
formal y de estilo neutro. El ILSE debe ser fiel a dicho estilo sin que
ello suponga eliminar la expresión facial.
Por último, hay que hacer mención al vestuario, la ubicación del
profesional, el ángulo de grabación, etc., todos estos factores son
importantes para una mejor comprensión de los signos.
 Servicios en Conferencias: Los servicios de interpretación de
conferencias son aquellos que se ofrecen en seminarios, congresos,
talleres, conferencias o simposios en los que participan tanto personas
sordas como oyentes y que cuentan con un ponente que dirige un
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discurso o presentación, y que puede incluir un debate, turno de
preguntas y mesas redondas.
 SERVICIOS EN SITUACIONES COMUNICATIVAS
ESPECÍFICAS:
 Ámbitos de salud mental: Es necesario tener en cuenta que la
comunicación terapéutica tiene unos objetivos muy diferentes a los de
cualquier otra comunicación. Es importante que el ILSE sea consciente
del objetivo de la sesión que está interpretando. Por ello es posible que
las prioridades del ILSE puedan variar.
Por otra parte es necesario tener presente que determinadas
enfermedades mentales puedan provocar una forma de hablar con unas
características propias. El ILSE que trabaje en el ámbito de la salud
mental centrará su preparación en el conocimiento de las enfermedades
mentales, el tipo de pensamiento que generan y los recursos, y
estrategias a desarrollar en estos casos.
 La interpretación para personas con competencias lingüísticas
mínimas: En el caso concreto de las personas sordas, se encontrarán
aquellas que tienen un conocimiento muy básico tanto de la lengua de
signos como de la lengua oral, lo que dificulta su comunicación. La s
causas de este déficit lingüístico son varias pero podrían resumirse en la
falta de acceso a la lengua y a un entorno comunicativo determinado. La
comunicación con una persona sorda con competencias lingüísticas
mínimas debe sufrir un proceso de adaptación para que ésta sea posible.
Las estrategias que los ILSE pueden utilizar en este tipo de situaciones
son las siguientes:
- Colaborar con una persona sorda que le haga de intérprete.
- Utilizar signos concretos e icónicos.
- En el caso de inmigrantes, ser conscientes de las diferencias culturales
y de valores.
Es importante que el ILSE mantenga una postura de comprensión y
sensibilidad hacia el usuario.
En general, actuamos en toda situación en la que pueda haber
comunicación y alguna de las partes no sea competente en lengua de
signos. Teniendo en cuenta todos los ámbitos de actuación del intérprete,
éste debe tener una formación continua, permanente y actualizada.
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MÉTODOS DE INTERPRETACIÓN
Para la mayoría de las personas los términos traducción e interpretación se
refieren a la misma actividad en la que el mensaje es emitido en una lengua
y es traducido a otra. Así se mantiene la idea de que una palabra de una
lengua tiene su correspondiente en otra con lo que parece que el intérprete
o traductor sólo tendría que ir buscando la equivalencia de las palabras en
la otra lengua. Interpretar o traducir es, en cambio, un acto de
comunicación que implica el análisis del mensaje original y su conversión
a un código comprensible para el receptor.
 Traducción:
Se define como todo acto de conversión de un mensaje producido de una
lengua a otra sin importar el medio en que se produzca, ya sea oral, escrito
o signado. Su diferencia con la interpretación es que esta conversión se
produce sólo con textos escritos.
En la traducción el mensaje se analiza y luego se convierte a otra lengua.
Esto hace que el traductor conozca el texto completo antes de convertirlo.
Podrá estudiarlo y analizarlo pero no adaptarse a las relaciones con el
receptor.
 Interpretación:
El intérprete trabaja en presencia de los participantes en la interacción y
puede emitir el mensaje de dos maneras:
- A la vez que el emisor, (interpretación simultánea). La
interpretación simultánea se da cuando se realiza al mismo
tiempo que el discurso original. La simultaneidad completa
casi nunca se da ya que el intérprete debe empezara oír el
enunciado para poder empezar su interpretación. Este
retraso se denomina demora y es muy breve.
- Después de él, (consecutiva). La interpretación consecutiva
necesita que el intérprete sea capaz de repetir el mensaje en
la lengua de llegada tras el discurso original. Puede ser
completa o resumida.
El intérprete de lengua de signos normalmente utiliza la interpretación
simultánea.
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Así, el intérprete siempre emite un mensaje para un destinatario presente en
el que puede evaluar reacciones y respuestas, de modo que puede adaptarse
a sus necesidades.
CÓMO SE DEBE ACTUAR ANTE UN SERVICIO DE
INTERPRETACIÓN .
Cuando una persona oyente va a realizar alguna gestión lo que quiere
encontrarse es naturalidad, educación y sobre todo respeto. Eso es lo
mismo que quiere una persona sorda. En muchas ocasiones se encuentran
con esto no sucede y lo único que encuentran es incomprensión, falta de
paciencia y de respeto. A la sociedad en general le falta capacidad de
empatía y sobre todo paciencia.
Lo primero que ocurre en un servicio, y que ya puede causar problemas, es
que la persona sorda va acompañada de su intérprete. El intérprete se debe
colocar en un lugar adecuado en el que la persona sorda pueda verle
perfectamente, sin molestarle la luz, objetos o muebles que interrumpa la
visión. Además, desde ese mismo lugar debe oír y ver al profesional para
poder interpretarle y saber en que tono y con que intención está hablando.
Para conseguir esto, muchas veces debes colocarte al lado del profesional,
invadiendo una parte de su espacio. Esto provoca malas caras, situaciones
de tensión y desagrado que pueden causar el mal desarrollo del servicio.
La mayoría de las personas no se encuentran normalmente con esta
situación y cuando se encuentran con ella, no saben cómo actuar. Es aquí
cuando nos encontramos con más problemas.
En muchas ocasiones los profesionales no hablan directamente con la
persona sorda si no que se dirigen al intérprete con expresiones como,
“dile que…”; “explícale…”; “cuéntale…” Se debe tener en cuenta que el
servicio no es para el intérprete, sino para la persona sorda y por lo tanto,
nos debemos dirigir directamente a ella. Recordamos que un intérprete está
allí única y exclusivamente para transmitir la información, sin modificarla,
resumirla, o contarla. Como anteriormente decíamos, somos como “la voz
y el oído” de la persona sorda. Además, esta actitud nos perjudica a la hora
de interpretar puesto que es mucho más fácil hablar directamente con la
persona sorda que tener que perder el tiempo en explicarle a ésta que el
interlocutor se dirige a nosotras para que nosotras se lo digamos a él. Esta
situación también puede hacer que la persona sorda se sienta incómoda
puesto que, el que no se dirijan directamente a ella, puede hacerle sentir
como si no fuera independiente, sin poder tomar sus propias decisiones y
que se lo deben contar a otra persona para que ésta, a su vez, se lo explique.
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Otra de las situaciones que hacen que un servicio no se desarrolle
adecuadamente es cuando no se respetan los turnos de palabra.
Normalmente, cuando se interpreta, siempre hay un tiempo de demora.
Esto es, cuando por ejemplo, la persona sorda está hablando, hay que
esperar para saber que va a decir y luego empezar a interpretar. En este
tiempo, suele ocurrir que la persona oyente empieza a hablar, provocando:
1) que no se pueda terminar de interpretar lo que la persona sorda está
diciendo; 2) que no se atienda a lo que la persona oyente está diciendo
puesto que se está concentrado en lo que se está interpretando; 3) que el
intérprete se bloquee y no pueda atender ni a la persona sorda ni a la
oyente.
Esta situación se suele dar mucho en los servicios telefónicos puesto que la
persona a la que llamas no te está viendo. Esto crea una situación de
tensión y puede llevar a malos entendidos o a errores en la interpretación.
Si ya es difícil interpretar a dos personas que respetan turnos, imagínense
interpretar a dos personas que hablan a la vez. También puede ocurrir que
haya más de un profesional y que ambos participen en el servicio. Si ambas
personas hablan al mismo tiempo, se pisan o hacen comentarios muy
seguidos en relación a lo que se está diciendo, hace que sea imposible
interpretarlo todo y que la persona sorda pierda información que pueda
resultarle importante.
En muchas ocasiones, si la persona sorda o la oyente hablan muy deprisa o
no se les entiende bien, es probable que el intérprete pida que se le repita la
última frase, puesto que es difícil retener toda la información o
simplemente porque no lo haya podido oír. Estas situaciones se
solucionarían repitiéndolo de la misma manera o incluso aclarándolo un
poco pero, muchas veces, se hace caso omiso a las peticiones del intérprete
e incluso hay personas que se lo toman como incapacidad del mismo y les
molesta. Esto también provoca que todos los participantes se sientan
incómodos y el servicio no se desarrolle con normalidad.
En la actualidad un intérprete trabaja en todos los ámbitos, con lo que por
ahora, no están especializados en un tema en concreto. Esto hace que en
muchas ocasiones el intérprete tenga que realizar servicios en los que
desconozca el significado de algunos términos. Por ejemplo, en un servicio
jurídico hay terminología específica difícil de entender si no estas
acostumbrada a tratar ese tipo de discurso. Aunque siempre se deba
preparar los servicios con antelación, en ocasiones no hay tiempo (porque
se pida un servicio de urgencia o en el momento) o no se te facilita
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suficiente información para saber el tema a tratar o que vocabulario
específico debes preparar. Además, en lengua de signos, al igual que en
otras lenguas, hay palabras que no tienen signo, por lo que hay que explicar
su significado. Esto hace que debamos saber en todo momento de qué se
está hablando y qué significa. A veces, debemos pedir al profesional que
nos aclare algún término o nos lo explique de forma más clara. Esto no
significa ni que el profesional ni que el intérprete sean incompetentes o que
sea un motivo de molestia, enfado o insulto. Simplemente lo que se
pretende es que la información llegue lo más clara posible y que el
resultado del servicio sea satisfactorio.
En conclusión, si cualquier persona no competente en lengua de signos se
encuentra ante una persona sorda y su intérprete, lo único que debe hacer es
comportarse con normalidad, con educación, respeto y explicando las cosas
claras. Una persona sorda es eso, una persona, por lo que nos debemos
comportar con ella como con cualquier otra, teniendo en cuenta que la
única diferencia será que a su lado lleva a otra persona para comunicarse y
que habrá un tiempo de demora entre frase y frase.
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MITOS Y HECHOS SOBRE LAS PERSONAS SORDAS
1. LOS SORDOS NO PUEDEN HABLAR.
Muchos sordos pueden hablar. Algunos emplean palabras o frases ; otros
emplean el lenguaje oral perfectamente para comunicarse con los oyentes;
sin embargo, hay otros que prefieren no utilizar el lenguaje oral o
comunicarse mediante la lengua de signos
2. LOS SORDOS OYEN Y ENTIENDEN SI SE LES HABLA
ELEVANDO MÁS EL TONO DE VOZ.
Elevar más el tono de voz no suele ayudar a los sordos a comprender lo que
se le dice.
3. LOS SORDOS NO PUEDEN CONDUCIR.
Los sordos pueden conducir. Muchos de ellos tienen automóvil.
4. LOS SORDOS TAMBIÉN SON MUDOS.
Hace tiempo a las personas sordas que no hablaban se les llamaba
“sordomudos”. Los sordos prefieren que se les llame “sordos”. De hecho,
como anteriormente hemos dicho, llamar “sordomudo” a una persona sorda
por no hablar en lengua oral correctamente, equivaldría llamar “manco” a
una persona por no escribir con la grafía correcta, o “ciego y manco” por no
saber leer y escribir.
5. LOS SORDOS NO HACEN RUIDO.
Los sordos hacen tanto ruido como los oyentes. Incluso algunos, a veces,
son ruidosos, pues no pueden escucharse.
6. LOS SORDOS NO PUEDEN DISFRUTAR DE LA MÚSICA.
Algunos sordos tienen reproductores de música y disfrutan de ella pues,
como ya hemos explicado, no todos los sordos son iguales ni tampoco
tienen la misma pérdida de audición; además muchos pueden disfrutar de la
música a través de las vibraciones y, como no, también existen las
canciones interpretadas.
7. LOS SORDOS OYEN TODO CON AYUDA DE UNA PRÓTESIS.
Las “prótesis auditivas” NO funcionan como las gafas, eliminando el
problema auditivo. Con la ayuda de una prótesis, algunos sordos oyen
muchos sonidos; otros entienden el lenguaje oral pero no escuchan como
los oyentes. “En algunas situaciones pueden ser útiles y en otras, no, en
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particular en los entornos ruidosos. Además algunas personas no los
pueden utilizar de manera efectiva”
8. TODOS LOS SORDOS SABEN LEER LOS LABIOS.
No todos los sordos son buenos labiolectores. “El desarrollo de la lectura
labiofacial requiere que los aprendices sigan todas las pautas relacionadas
con el mensaje, las del entorno y las que dictan los movimientos que hace
al hablar la otra persona. No solo varía la apariencia de muchos sonidos al
ser pronunciados, sino que también los movimientos cambian de sujeto a
sujeto, lo que hace que la lectura labiofacial sea una habilidad compleja”
9. LOS SORDOS LEEN BRAILLE.
El Braille es para los ciegos. Los sordos leen la letra impresa, igual que los
oyentes.
10. LOS SORDOS SON DISTINTOS DE LOS OYENTES.
Los sordos no se diferencian de los oyentes: comen, duermen, trabajan,
juegan, aprenden en la misma forma y poseen las mismas cualidades.
Únicamente utilizan un lenguaje distinto.
11. LOS SORDOS TIENEN QUE USAR LAS MANOS PARA
COMUNICARSE.
Muchos sordos prefieren emplear la lengua de signos para comunicarse
porque entienden mejor, del mismo modo que los oyentes se sienten más
cómodos con el lenguaje oral.
12. LOS SORDOS NO VEN LA TELEVISIÓN PORQUE, AL NO
OÍRLA, NO LA ENTIENDEN.
Los sordos ven la televisión, películas subtituladas y muchos programas en
los que no es fundamental la audición para comprender y disfrutan de su
visión. Aunque en este campo existen todavía lagunas, pues los subtítulos
deberían ser textos adaptados, con estructura de lengua de signos.
13. LA LENGUA DE SIGNOS ES UNIVERSAL:
Las lenguas de signos difieren de un país a otro, e incluso de una región a
otra, tal como lo hacen las lenguas orales.
14. LA LENGUA DE SIGNOS ES ICÓNICA
Basta observar dos personas Sordas conversando en Lengua de Signos para
darse cuenta de que la mayoría de los signos son abstractos y no icónicos.
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15.LA LENGUA DE SIGNOS SON SÓLO GESTOS
La Lengua de Signos además de gestos, tiene componentes manuales,
movimientos corporales, miradas, etc.
16. LA LENGUA DE SIGNOS NO TIENE GRAMÁTICA
La Lengua de Signos está estructurada a los mismos niveles lingüísticos de
una lengua oral (nivel fonológico, morfológico, sintáctico y semántico).
17.LAS LENGUAS DE SIGNOS NO SON AUTÉNTICAMENTE
LENGUAS.
Las lenguas de signos son lenguas naturales que tienen estructuras
gramaticales perfectamente definidas. De hecho, existen personas, incluso
oyentes, cuya lengua materna es una lengua de signos. El proceso de
adquisición lingüística estudiado en niños que tienen por lengua materna
una lengua de signos sigue etapas totalmente análogas a la adquisición de
las lenguas orales (balbuceo, etapa de una palabra, …).
18. LA LENGUA DE SIGNOS ES POBRE Y ES UNA VERSIÓN
SIMPLIFICADA DE LA LENGUA ORAL.
En las lenguas de signos se utiliza el alfabeto manual o dactilológico,
generalmente para los nombres propios o técnicos, si bien es sólo una más
de las numerosas herramientas que poseen. Antiguamente, el uso de la
dactilología en las lenguas de signos era una presupuesta evidencia de que
sólo eran una pobre o simplificada versión de las lenguas orales, lo que
también es falso.
En general, las lenguas de signos son independientes de las lenguas orales y
siguen su propia línea de desarrollo.
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SITUACIÓN REAL:
Ahora, vamos a simular como sería un servicio real y llevaremos a la
práctica algunas de las situaciones que hemos ido comentando. Veremos lo
difícil que puede llegar a ser controlar la situación cuando las condiciones
no son las adecuadas.
RUEGOS Y PREGUNTAS